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IGLESIA CATÓLICA ANTIGUA (NO ALINEADA) - VIEJO CATÓLICOS 1724 - Congregación del Oratorio del Sagrado Corazón de Jesús
Paz y bendición apostólica.
Que estos Documentos, Escritos, Homilías y diversos textos, sirvan para vuestra conversión y edificación en la Fe 'una vez entregada a los santos.'
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Escríbanos. Sugerencias y hasta colaboraciones serán apreciadas, y se evaluarán desde la única e infalible norma de toda fe y práctica, la Sagrada Escritura, y la Santa Tradición que con ella concuerda.
Trabajamos por la restauración de la ortodoxia Católica que predica las doctrinas de la gracia.
Iglesia Católica Antigua (No Alineada) - Viejo-Católicos 1724 - Congregación (Misionera) del Oratorio del Sagrado Corazón de Jesús.
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Artículos y hasta colaboraciones serán apreciadas, y se evaluarán desde la única e infalible norma de toda fe y práctica, la Sagrada Escritura, y la Santa Tradición que con ella concuerda.
Obispo Enrique Broussain. Estación de la Epifanía, 2009.
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IGLESIA ANTIGUA NO ALINEADA — VIEJO-CATÓLICOS 1724
Un breve Resumen e Información Histórica.
(Trabajamos en una Historia de la Iglesia Viejo Católica más detallada. Entre tanto, ofrecemos esta síntesis.)
¿QUIENES SOMOS?
Los Viejo-Católicos son la iglesia consagrada a las enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo. Aceptamos el testimonio de Sus Apóstoles, como testigos de Su Vida. Los Doce Apóstoles pasaron a las sucesivas generaciones su propio testimonio acerca del Señor. Al proclamar Sus enseñanzas, y dar su testimonio - llamado 'la Tradición Apostólica' - los Apóstoles edificaron la Iglesia. Los Viejo-Católicos son parte histórica de la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica, y tuvieron sus orígenes en tierra Holandesa, mas, asimismo, como podrá leerse en la Historia extendida, también en Francia, con la obra de Jansenius y Saint Cyran, y más tarde de Paschier Quesnel. Las órdenes y servicios sacramentales Viejo-Católicos son reconocidos como válidos por las Comuniones Romana, Ortodoxa y Anglicana. - Hoy por hoy, lamentablemente, esto carece de importancia, debido a la apostasía de estos cuerpos eclesiásticos, total, o parcial, según la circunstancia, como por la Sedevacancia de la Sede Romana, fechada desde 1958.
LA IGLESIA EN LOS PAÍSES BAJOS
San Willibrord y sus compañeros convirtieron el área de Europa conocida como Los Países Bajos (Bélgica, Holanda y Luxemburgo) a la Fe Católica en el siglo 7. Tres diócesis principales fueron establecidas en las ciudades de Utrecht, Deventer y Haarlem. Utrecht, a su debido tiempo, llegó a ser la Sede del Arzobispo.
En el año 1145, el Papa Eugenio III reconoció el derecho tradicional del Capítulo de la Catedral de Utrecht para elegir los sucesores a la Sede. El Cuarto Concilio Laterano confirió a todos los Capítulos Catedralicios el derecho a elegir sus Obispos. El Papa León X, en su carta ‘Debitum Pastoralis,’ de 1520, concedió a Philippi de Burgundy, el 57mo. Obispo de Utrecht, y a sus sucesores, autonomía interna en asuntos eclesiásticos. Ello legitima, sin lugar a dudas, tanto el gobierno Autocéfalo de la Sede de Utrecht, como el de todos los Viejo-Católicos, de allí en adelante.
LA ERA DE LA REFORMA
Estos reconocimientos papales permitieron a la Iglesia en Holanda mantener su Ministerio intacto durante el período de la Reforma. Durante esa era, la Iglesia en Holanda debió sobrevivir ‘en las catacumbas,’ como una Iglesia Remanente. Con el curso del tiempo el Arzobispo de Utrecht alcanzo un acuerdo informal con el gobierno civil, que permitió a la Iglesia de Holanda funcionar abiertamente, sin interferencias de los Novadores, en su mayoría calvinistas.
Sin embargo, en tanto se alcanzó la paz con el gobierno del país, el movimiento de la ‘Contra-Reforma,’ intentó apoderarse de la Sede de Utrecht para retornarla a la dominación Romana. Los holandeses resistieron con todas su fuerzas. Dejando de lado los acuerdos previamente firmados, las fuerzas Papales apoyaron la ‘Contra-Reforma’ de los Jesuitas. La Iglesia de Holanda quedó en completo aislamiento; sus apelaciones a un Concilio General se ignoraron. La Sede de Utrecht subsistió sin Obispo durante diecisiete años, desde que el Arzobispo Codde fue destronado por el papa. Un Obispo, Dominique Marie Varlet, se detuvo en la ciudad durante su viaje a Persia, en 1719. Desde que ninguno de los niños de la ciudad había sido confirmado a causa de la Sedevacancia, Varlet manifestó su decisión de efectuar el sacramento para los infantes; a causa de ello fue suspendido en el Oficio por Roma. Poco después, Varlet consagró a Cornelius Wuytiers como Arzobispo de Utrecht, en 1724, quien así se constituyó en el primero de una larga línea de Obispos autónomos. Lo que había existido ‘de facto,’ se convirtió en la Primera Iglesia Católica autónoma en Occidente.
DESDE EL AISLAMIENTO HACIA UNA IDENTIDAD
Luego del Concilio Vaticano Primero, en 1870, en el cual fue rehusada la participación a la Iglesia de Holanda, se dejó escuchar un importante disenso sobre la definición de la infalibilidad papal, una doctrina novedosa, jamás oída en la catolicidad de Oriente y Occidente. La mayoría de los disconformes eran Católicos de nacionalidad Alemana, Austríaca y Suiza, quienes mantenían la doctrina conocida hasta ese momento, esto es, la infalibilidad de los Concilios Generales de la Iglesia. Muchos de esos católicos formaron parroquias y sínodos independientes, y vinieron a ser conocidos como ‘Viejo-Católicos.’
LOS VIEJO-CATÓLICOS
Así se les llama por su adhesión a las doctrinas previas a la reforma del Concilio Vaticano Primero en cuanto a los Concilios Generales de la Iglesia. Las Iglesias Viejo-Católicas apelaron al Arzobispo de Utrecht a fin de que consagrara Obispos para ellos; y así lo hizo. Oportunamente, aquellas iglesias, reunidas bajo la supervisión del Arzobispo de Utrecht, formaron la llamada Unión de Utrecht.
Una definición moderna, pero incorrecta, es ‘Católicos Independientes’ — la cual intenta definir un sistema de ideas antes que una realidad eclesial. Hay una variedad de linajes en la Sucesión Apostólica, que derivan de fuentes Romanas, Ortodoxas, y Anglicanas. Ellos se han entretejido, en algunos casos, con los linajes Viejo-Católicos de sucesión.
LA FE VIEJO-CATÓLICA
La Iglesia Católica Antigua ortodoxa—los Viejo-Católicos de 1724—adhiere a las tradiciones de la Iglesia que remontan a los tiempos Apostólicos, hasta el presente. Los Concilios Ecuménicos de la Iglesia Indivisa expresan la fe de los Viejo-Católicos. Ellos, al trazar su Sucesión Apostólica a través de la Comunión Romana, y algunos a través de las comuniones Ortodoxa Oriental y Anglicana, hasta los Apóstoles, participan en el pleno ministerio sacramental de la Iglesia Católica. La Regla Áurea es: Primero la Sagrada Escritura, luego, en pleno acuerdo, la Santa Tradición.
¿EN QUÉ CONSISTE LA DIFERENCIA?
En materias de disciplina, administración y procedimientos, los Viejo-Católicos difieren de la Iglesia de Roma. Por ejemplo, el celibato eclesiástico es opcional: se le estima como una vocación, pero no como un deber. El Obispo local determina la expresión litúrgica. En consecuencia, las congregaciones Viejo-Católicas utilizan una pequeña variedad de fórmulas para los sacramentos — todas dentro de los modelos litúrgicos antiguos y tradicionales. A causa de su tamaño reducido, las iglesias Viejo-Católicas se han sentido confortables al emplear un modo simple de organización. Este concepto observa a los miembros juntos con el clero y su Obispo como una familia, unida en preocupación y cuidado en uno por el otro.
Las Iglesias Viejo-Católicas hacen uso de esta pequeñez y plástica estructura como una ventaja en su habilidad de tomar decisiones que afectan la vida y la camaradería de los fieles en comunión.
OTRAS DIFERENCIAS
Hay otras instancias en las que las parroquias Viejo-Católicas difieren de sus pares Católico-Romanas. La materia de la infalibilidad papal no es un asunto en discusión para la Iglesia Católica Antigua, ya que ella proviene de una Sede Autónoma de la jurisdicción papal. Hoy se observa la situación, no demasiado conocida entre aquellos que se dicen Cristianos, o Católicos, de la Sedevacancia de la Sede Romana. Las congregaciones Viejo-Católicas ortodoxas extenderían a un Papa legítimo el respeto y honor a él debidos, como el primero entre iguales, un pastor de pastores, constituido para servir, no para imponerse desgarrando los lazos de la caridad y la esperanza. Admitimos, como ha sido objetiva y ampliamente probado por teólogos Romanos ‘tradicionalistas' y sedevacantistas, e instruidos clérigos y laicos, que la Sede Romana está vacante desde 1958, cuando el destructivo Concilio Vaticano Segundo tuvo sus comienzos con la designación del antipapa Juan XXIII, quien dio inicio al cónclave, diciendo, desafiante ante las revelaciones de la Santa Virgen María, Madre de Dios, en Fátima y La Salette, ‘Ellos [los católicos ortodoxos, antiliberales y antimodernos] no ven, en estos tiempos modernos, nada más que prevaricación y ruina. Se conducen como si en los días de los antiguos Concilios todo hubiese sido un triunfo de la idea [sic] y vida cristianas. Nosotros debemos disentir con esos profetas del oscurantismo. La Divina Providencia nos está conduciendo a un NUEVO ORDEN de cosas' (Octubre 11, 1962.)
Los Viejo-Católicos adhieren a la opinión tradicional, según la cual sólo la Iglesia entera reunida en Concilio General es infalible. En materia de divorcio, los Viejo-Católicos, siguiendo la enseñanza de Cristo en la Sagrada Escritura, admiten, en circunstancias excepcionales, el divorcio, y un nuevo casamiento. La teología Viejo-Católica No Alineada reconoce que el Magisterio docente de la Iglesia tiene el objetivo de formar la conciencia de los fieles en la ortodoxia, dando a cada miembro, de acuerdo con sus aptitudes, la apropiada educación por medio de libros santos, Escuela Bíblica, y una Homilética fiel a las Escrituras y la Tradición, que haga de cada uno el defensor más calificado de la ortodoxia Cristiana ante la prevaleciente apostasía.
LOS CATÓLICO-ROMANOS Y LA ORTODOXIA ORIENTAL HAN DECLARADO LAS ÓRDENES VIEJO-CATÓLICAS COMO VÁLIDAS
El ‘Diccionario Católico Romano’ de Addison dice: ‘Ellos [los Viejo-Católicos] poseen órdenes apostólicas válidas.’
En ‘Una Guía Católica para el Código de Ley Canónica’ de Thomas P. Doyle, O.P., página 44. Se lee, ‘Cuando un sacro ministro Católico [Romano] no puede ser llamado, y hay urgente necesidad espiritual, los Católicos deben recibir el viático, la confesión, o la unción, de ministros consagrados de denominaciones no-Católico [Romanas] cuyas órdenes sean estimadas válidas por la Iglesia Católica [Romana.] Aquí se incluyen todos los Ministros de la Ortodoxia Oriental, como los sacerdotes de las Iglesias Viejo-Católicas o la Iglesia Nacional de Polonia.’
‘Un Diccionario Católico,’ de Donald Attwater, que lleva el Imprimatur del Cardenal Hayes, de Nueva York, manifiesta, ‘Sus órdenes [Viejo-Católicas] y sacramentos son válidos.’
La obra ‘Denominaciones Cristianas,’ impresa en 1948 por el Reverendo Konrad Algermissen, y que lleva el Imprimatur de John, Cardinal Glennon de St. Louis, Missouri, Estados Unidos, en la página 363 dice: ‘La Vieja Iglesia Católica [Romana] mantiene órdenes episcopales válidas.’
La publicación ‘Lejano Oriente’ fechada en Junio, 1928, publicada por los padres de San Columbano, en Nebraska, Estados Unidos, en respuesta a una inquietud sobre la Iglesia Viejo Católica, manifiesta ‘sus órdenes apostólicas son válidas.’
Reconocida asimismo por las Iglesias Ortodoxas de Oriente, la sucesión Viejo-Católica fue reafirmada en 1911 por las labores del Arzobispo Viejo-Católico Arnold Harris Matthew, quien firmó un Acta de Unión con el Patriarcado Ortodoxo de Antioquía, y otra similar con el Patriarcado Ortodoxo de Alejandría, en 1912. Tales Actas jamás fueron cuestionadas y permanecen como sólido fundamento a nuestra fundación apostólica histórica.
EL MINISTERIO VIEJO-CATÓLICO
Fiel a la Palabra y los Sacramentos, los Credos Históricos, la doctrina de los Concilios y de los padres de la ortodoxia de todos los tiempos, el sacerdocio Viejo-Católico es apto para enfrentar las necesidades de una sociedad desesperada y agónica; una sociedad ahogada por la cultura de la muerte, como se presencia en el mundo entero, presagiando los albores de la Parusía. Las Iglesias Viejo-Católicas, al ser pequeñas, pueden brindar atención especial a las necesidades espirituales, y desarrollar una cercanía única para salir al encuentro y dar compañía a esas necesidades.
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DOCTRINA
'Por lo cual, quien quebrantare uno de estos mandamientos muy pequeños y enseñare así a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas quien hiciere y enseñare, éste será llamado grande en el reino de los cielos. Porque os digo, que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los Escribas y de los Fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.' San Mateo, V.19—20.
Esta Iglesia Apostólica adhiere a la Verdad revelada en la Sagrada Escritura (según la versión auténtica de la Vulgata de San Jerónimo, y sus versiones fieles en lengua romance, como la de Scío de San Miguel, Torres Amat, en Castellano; la Douay-Rheims, en Inglés; o la Vigoroux, o Fillion, en Francés; entre otras, como la excelente Bishops Bible, o la misma Biblia de Ginebra, de 1599, con los deuterocanónicos) y la Tradición y Fe de la Iglesia Antigua, tal como esta ha sido formulada en los Símbolos Ecuménicos, y se la ha especificado con precisión por las decisiones, unánimemente aceptadas, de los Siete Concilios Ecuménicos, y la doctrina Escritural de los Padres de la Iglesia. Ninguna enseñanza que no halle fundamento en el Santo Escrito, y no haya sido consentida por la Iglesia Apostólica original, es confesada ni sostenida como Artículo de Fe por esta diócesis misionera de la Iglesia Antigua – Viejo-Católicos 1724, cuya Jurisdicción autocéfala (un Ministerio que no recibe estipendio alguno) se confina al país pero admite la comunión ‘con aquellos que no hallen en sus tierras de origen un cuerpo ortodoxo similar.’ Se ha puesto énfasis en la fecha de 1724, pues varios cuerpos cismáticos, que usufructúan el nombre de ‘Iglesia Antigua,’ se identifican con el año 1871, señal de su heterodoxia liberal, como se lo expone y corrige en nuestro comentario y versión de los documentos históricos de la Sede ‘ultrayectina.’
Nuestra Iglesia Viejo-Católica y la Congregación (Misionera) del Oratorio del Sagrado Corazón de Jesús, enseña y practica los siete sacramentos, poniendo énfasis en la Presencia Real del Cuerpo y la Sangre de Cristo en el Santísimo Sacramento y Sacrificio del Altar. Confesamos la presencia de Cristo en la Hostia bajo la especie del Pan, y asimismo la de Su Preciosa Sangre, bajo la especie del vino. (Ver el Apéndice a este documento para mayores precisiones.)
Nuestra Iglesia misionera no es simplemente una alternativa a la ‘Iglesiocracia’ corriente o convencional, mas un santuario viviente para aquellos Cristianos que no pueden reconciliar su Fe con la apostasía del Modernismo, el Liberalismo, y demás herejías de las instituciones del ‘establishment.’ Sabemos que la casi totalidad de otras Jurisdicciones Viejo-Católicas en el mundo, han fracasado y caído fuera del Camino. Las grandes Comuniones, como la Romana o la Anglicana, también han sucumbido al Modernismo y al Liberalismo, con todas las adyacentes plagas; y el número de sus seguidores decrece incesantemente. En los días del nefasto Concilio Vaticano Segundo, el Cardenal Ottaviani, uno de los miembros mas competentes de la curia, preguntó: ‘¿Es que estamos en la búsqueda de provocar extrañeza, tal vez escándalo, entre los Cristianos, al introducir tales cambios en un rito tan venerable [la Misa,] que ha sido una bendición por tantos siglos, y aún ahora nos es tan familiar? El rito de la Santa Misa no debiera ser tratado como si fuese una pieza de vestido que debe ser remodelado según el capricho de cada generación.’ No obstante, así se lo ha manipulado desde entonces hasta ahora:
http://www.traditioninaction.org/RevolutionPhotos/ChurchRevIndex.htm
Desde sus orígenes gentiles, la Comunión Romana se halla en retorno a un paganismo aún más crudo del que sufriera en los días del Renacimiento. El rito actual, la ‘Misa del Novus Ordo,’ se asemeja al vigente servicio modernista y Zwingliano de la Iglesia de Inglaterra, la cual, luego de admitir la ordenación de mujeres al sacerdocio, se ha relegado a sí misma al carácter de una secta.
La doctrina Bíblica de ordenar solamente hombres al Ministerio Sacerdotal, se remonta a los días del mismo Señor Cristo, Quien escogió hombres, y no mujeres, para ser Sus apóstoles. El sacerdote, especialmente en la Eucaristía, representa a Cristo, quien es Dios hecho Hombre, no Dios hecho Mujer. Esto no significa que las mujeres no tengan relevancia en la Iglesia. Todo lo contrario; además del mismo Salvador Jesucristo, creemos que el rol más importante en el designo del Dios Trino fue otorgado a una Mujer, la Bienaventurada Virgen María, quien engendró en su vientre al Hijo de Dios; vocación, realmente, que hombre alguno podría haber ejercido. El ministerio de las damas Cristianas debe centrarse, en su consagración y santidad de vida, en la Santa Virgen María, y no en el Oficio de Cristo como Profeta, Sacerdote y Rey.
No compartimos la creencia de algunos Católico-Romanos, en cuanto a que la Virgen María sea ‘Co-redentora y Mediadora,' y confesamos y enseñamos con la Escritura y la Tradición que el Único Redentor y Mediador es Nuestro Señor Jesucristo. La opinión contraria, como lo aduce Santo Tomás de Aquino, sería derogatoria de la Persona y la Obra de Cristo. En cuanto a las doctrinas de la Inmaculada Concepción (1854) y la Asunción Corporal de María (1950,) al estimar que no son Artículos de Fe necesarios para la salvación, los aceptamos como doctrinas piadosas y alentamos su estudio sobre las Escrituras y los Padres para dilucidarlos plenamente, en la visión plena del Misterio de la redención. En nuestra veneración por la Santísima Theotokos, observamos que ninguno de estos dogmas ha sido explícitamente revelado en la Sagrada Escritura, ni enfatizado por los padres de la Iglesia. La Comunión Romana, por lo tanto, no ha debido añadir al ‘depositum fidei,' cuando aún ella --- en tiempo anterior al cónclave del Vaticano Primero --- ha sido vehemente al proclamar que no hay nuevas revelaciones de la Verdad divina. (ver, en nuestro Link 'Teología,' el Artículo: 'La Muy Santa Theotokos, la Madre de Dios.')
Los decretos promulgados por Roma en 1870, como reacción radical al avance ateo y destructor de los Jacobinos y otros terroristas, relativos a la Infalibilidad y la Jurisdicción Universal del Obispo de Roma, conocido popularmente cono papa o pontífice, no son aceptados por nuestra Iglesia Antigua (No Alineada.) El término ‘pontífice,’ antaño aplicado a cada Obispo, se corrompió cuando lo adopta el así llamado ‘supremo pontífice’ como Pontífice Máximo, un título exclusivamente pagano. Muchos Obispos en la Iglesia primitiva, y aún algunos Patriarcas del Oriente, han acudido al uso de la palabra ‘papa’ (con el significado de ‘padre.’) El Papa León, en el siglo quinto, fue el primero en usarlo oficialmente entre los Cristianos de Roma. El Papa Gregorio, en el siglo undécimo, decidió reservarlo para los Obispos romanos.
El celibato obligatorio (previsto y denunciado por San Pablo en la 1 Timoteo, 4.3) no es aceptable para esta Jurisdicción. Como otros dones del Señor, sólo algunos lo reciben, así como otros reciben el don de formar una familia Cristiana. El celibato ineludible para el sacerdocio, sin fundamento en la Sagrada Escritura ni en la Tradición, fue introducido por la Iglesia de Roma tan tarde como en AD 1139, en tanto se excomulgaba injustamente a todo el clero casado hasta ese momento. El Apóstol Pedro, sobre quien tanto énfasis se hace en la Iglesia Romana, fue un hombre casado ~ como lo fueron los primeros treinta y nueve papas. Los Obispos y Sacerdotes forman familias, siguiendo la voluntad de Dios, de manera que la regla del celibato obligatorio se impuso para prevenir que los bienes en manos de Católicos sumisos a la Sede de Roma pasaran a otras manos que no fueran las de la misma Sede. La Sagrada Escritura nos advierte sobre aquellos que ‘prohibirán casarse.’
La ordenación de homosexuales no se permite en esta Jurisdicción. En tanto se reconoce la necesidad de la atención pastoral para las personas homosexuales, esta Sede reconoce que los actos de sodomía deben ser inequívocamente contradichos por todos aquellos que profesan seguir a Jesucristo, observando lo que el mismo Dios opina de ello en Su Palabra infalible y revelada. San Pablo habla claramente sobre el tema (1 Corintios, 6.9,) al manifestar que los homosexuales practicantes, junto a todos los demás pecadores obstinados, quedan excluidos del Reino de Dios. Otro tanto nos lo revela San Juan, en el Apocalipsis. Esto atañe a homosexuales de ambos géneros, por tratarse de una condición ‘contra natura’ (Romanos, 1.26—27.) Repudiamos el aborto como lo que es: un crimen; y denunciamos tanto la eutanasia como la eugenesia, puesto que contradicen la ley natural.
La intrusión de los Francmasones o de la Masonería, cualquiera sea su ‘obediencia,’ es deplorada por esta Iglesia Católica Antigua (No Alineada.) Muchos son los Obispos y clérigos en la Comunión Anglicana (incluso entre los llamados ‘Continuantes,’) han sido y son Masones. Incluso Jurisdicciones Viejo-Católicas han sido infiltradas, lo cual es siempre fácilmente perceptible, por las tendencias liberales y modernistas que el Masonismo impulsa en su agenda, como así también las del Comunismo, otra cara de la misma moneda. El Comunismo fue condenado en la Encíclica ‘Divinis Redemptoris’ del Papa Pío XI. La Iglesia de Roma tiempo atrás combatió ferozmente contra la Secta Masónica, como lo demuestra, por ejemplo, otra magnífica Encíclica, la ‘Humanum Genus’, del gran papa romano León XIII. El Canon 2335 establecía que cualquier miembro que se afiliaba a la Secta maldita quedaba excomulgado de facto. Sin embargo, ya en el poder la cáfila de antipapas del Novus Ordo, en 1983, aquel Canon fue reemplazado por el 1374, que no hace mención explícita de la Masonería. Los católicos tradicionalistas y los sedevacantistas demuestran, en sus escritos e investigaciones, la invasión que la Masonería ha promovido al infiltrar la Jerarquía de esa Comunión, un proceso intensificado al concluir la Segunda Guerra Mundial. La Masonería es censurable por ser una pseudo-religión panteísta y claramente anticristiana, que practica ritos ocultos, incompatibles con la Fe Cristiana.
Muchas de las Jurisdicciones Viejo-Católicas en el mundo son Autocéfalas, como es común entre las Iglesias Ortodoxas de Oriente. Así nuestra Sede, la cual predeciblemente permanecerá en esta situación, para no verse privada de su integridad espiritual y su dogmática ortodoxa. Nuestro Ministerio es completamente sacramental, con un gran énfasis en el Santísimo Sacramento del Altar.
Nuestro Señor Jesucristo fundó sobre la tierra Una Santa Iglesia Católica y Apostólica; Su Cuerpo Místico, (especialmente los predestinados,) del cual nuestra Sede y Congregación Oratoriana del Sagrado Corazón son parte. La Iglesia Visible existe dondequiera la Palabra Divina y los Sacramentos son rectamente administrados, según la Institución de Cristo, por pastores rectamente llamados y ordenados, en sucesión apostólica y doctrinal. La Iglesia Escondida es el conjunto de todos los fieles que han tenido, tienen y tendrán fe en Cristo, y se han bautizado y bautizarán para la remisión de sus pecados. Se le dice ‘escondida’ porque el mundo y la carne: las pasiones impuras, el odio y la maldad, no pueden verla como lo que es. Los Viejo-Católicos 1724 perseveramos en la profesión de la Fe de la Iglesia Antigua, fundamentada en la Palabra de Dios y formulada en los Símbolos Ecuménicos, precisamente especificados, como ya se dijese, por la aceptación unánime testificada por los Siete Concilios Ecuménicos y la fe de los Padres de la iglesia.
Los que se dicen ‘Cristianos,’ en tanto se atreven a proclamar falsas doctrinas y enseñanzas apóstatas, aún dentro de los muros de las Iglesias, faltando en respeto y honra a sus Pastores leales, (quienes son los instrumentos del Salvador Jesús,) corren el riesgo de la excomunión. San Pablo dice que llegará ‘el tiempo en no se soportará la Buena doctrina.’ ESE TIEMPO HA LLEGADO HACE DÉCADAS. Este es el momento de decidir si servirás a Cristo, o a los dioses que tus ancestros paganos adoraron ‘del otro lado del río.’¿Eres capaz de beber el cáliz que se te extiende, de participar en la Sangre de Nuestro Dios y Señor Jesucristo?
APÉNDICE. LOS SACRAMENTOS.
Los sacramentos del Evangelio, instituidos por Jesucristo como medios especiales para proveer la gracia divina y aumentar su influencia, ---llamados ‘misterios’ por las Iglesias de Oriente, a causa de la palabra griega que emplea la Escritura para referirse a ellos, --- son siete en número (ver, luego el comentario a documentos Históricos de la Sede Ultrayectina,) esto es, el Bautismo, la Confirmación, la Eucaristía, las Sagradas Órdenes, Matrimonio, Reconciliación, o penitencia, y la Unción de los Enfermos, que incluye la Extremaunción. Los sacramentos derivan su poder para impartir gracia de los méritos de la Santa Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo, de Su Sangre derramada en la Cruz para el perdón de pecados y la vida eterna. Son vehículos o signos externos de la gracia que se ofrece e imparte sobre aquellos que los reciben por fe, y dignamente. Son eficaces, por el propósito y la Palabra de Dios, unida a los elementos externos o humanos. Sin Bautismo ningún otro sacramento es válido. En el Bautismo prometemos renunciar al diablo y a todas sus obras. Este sacramento es absolutamente necesario para la salvación. La Confirmación es un sacramento por el cual los bautizados reciben los dones del Espíritu Santo. La Santa Eucaristía es el Sacrificio del Nuevo Testamento; y es la perpetua re-presentificación del Sacrificio Expiatorio ofrecido de una vez para siempre por Nuestro Señor en la Cruz y al entrar al Santuario con Su sangre, para iniciar Su Ministerio sumo-sacerdotal como Mediador en el Santuario del cielo. Somos conducidos al Calvario cada vez que celebramos la Misa. La Santísima Eucaristía es el Verdadero Cuerpo y Sangre de Cristo bajo la apariencia del Pan y el Vino. Las Santas Órdenes son aquel sacramento por el cual los Obispos son consagrados, los Presbíteros o Sacerdotes son ordenados, y los Diáconos son hechos; y allí el Espíritu Santo, por medio de la imposición de manos de los Obispos, imparte a los presbíteros una gracia especial para administrar los sacramentos. Un Obispo en sucesión apostólica y doctrinal es el único Ministro de las Santas Órdenes. El Santo Matrimonio es el sacramento que santifica el contrato del Matrimonio Cristiano, y provee la gracia para aquellos que lo reciben. La Penitencia, que implica la Confesión de Pecados, a causa de la Absolución, es un sacramento en el cual, el Espíritu, por el poder de la Palabra, confiere el perdón de los pecados, por el ministerio de los pastores, para aquellos que, luego de su bautismo, habiendo pecado, confiesan sus faltas con arrepentimiento sincero, recibiendo la gracia de Dios para enmendar sus vidas y marchar con manos limpias y un corazón puro. La Santa Unción es el sacramento por el cual los enfermos son ungidos con óleo, y reciben la imposición de manos con oración del sacerdote, para recibir salud en las enfermedades de sus almas y, si así placiere a Dios, también en las de sus cuerpos. Es una corrupción de la práctica de la Iglesia Primitiva el reservar este sacramento tan sólo para aquellos que se ven en peligro de muerte, ministrándolo en la Extremaunción. Las Sagradas Escrituras son escritos inspirados por Dios, entregados a la Iglesia para su instrucción y edificación. Es la Iglesia, por lo tanto, --- esto es, la Jerarquía junto a los fieles, --- el custodio de la Santa Escritura.
© + Enrique Broussain, Estación de la Epifanía. |